14.10.07

ÁRBOL JAPÓN* (2006)

Este es un cuento japonés, un cuento que se disfruta en otoño, época en que las hojas de un árbol caen sin cesar y lo demás... un sueño otoñal.


Moto, un anciano pobre y solo, tenía a su árbol añoso y de gran tamaño lo acompañaba día y noche.
Moto vivía en una casita muy campestre, vacía y casi sin techo. Su árbol era la única esperanza de vida que él tenía.

Todas las noches del largo invierno, Moto pasaba terrible; apenas su ropa podía abrigarlo y, con el viento, se perdían las pocas cosas que tenía dentro. Moto intentaba mejorar su hogar, su calidad de vida, pero esto se le hacía imposible. La energía era escasa, su vejez le impedía muchas cosas.

En el pueblo todos le aconsejaban cortar las ramas gruesas de aquel árbol, su árbol, para luego hacer un fuego y poder calentar su ranchito poco a poco. Mucha gente del pueblo estaba dispuesta a ayudarlo, pero Sugar decidió quedarse con su árbol.

- ¿Mi árbol?, de ninguna manera! Seguiré así como lo he estado siempre!.
- Pero Moto, usted está sufriendo, está pasando mucho frío aquí. Hágame caso, este árbol le dará calorcito por mucho tiempo... Yo puedo ayudar a mejorar su casa, ¿quiere? –pregunta el campesino amigo de la calle 21 oeste.

Moto no aceptaba. No quería ver a su árbol sin sus ramas, las que todas las tardes de sol incandescente daban sombra suntuosa en aquel desierto campestre.
Había llegado el día en que una enorme masa de hombres y mujeres se acercaron a Moto y le tendieron una mano, mejor dicho, varias manos que comenzaron a trabajar lentamente.

- Te quiero... te quiero árbol... –Moto se despedía de su árbol. Lo abrazó, lo besó y luego... se apartó de él.

Aquel amor que le tenía a su árbol había sido borrado por hachazos que cortaban duramente las gruesas ramas.
Todo se había ido. Menos las ganas de seguir viviendo que ahora aquel anciano tenía.
La gente trabajaba con fuerza y luchaba por el hogar de este hombre.
Ya ramas del árbol estaban quemándose en la fogata. Moto miraba el fuego que se llevaba todo el amor que en algún momento pudo dar. Sin duda, ya todo es pasado...



17 AÑOS MAS TARDE...
El tiempo vuela. Moto se encontraba en sus últimos momentos de vida.
En el jardín de su casita alojada en la gran ciudad de Tokio, capital de Japón, cuidaba de sus plantitas.
Era todo muy nuevo al principio: Las calles eran una locura, la gente se golpeaba con sus aparatosos bolsos, el sonido de los celulares era aturdidor, el ruido constante de automóviles transitando por la avenida principal de Tokio; todo era muy nuevo para Moto.


Un cierto día Moto decide volver a ver a su viejo y querido rancho. De repente, observa a lo lejos una silueta muy conocida: alta, añosa, de ramas gruesas y rugosas.

En ese momento... un sueño otoñal llegaba a su final.


ivo garcev
noviembre 2006


* Historia escrita por Ivo Garcev en el mes de Noviembre de 2006 con 15 años de edad.